lunes, 30 de marzo de 2015

Guimerà la medieval o "nueve de copas"

Guimerà es un pueblo medieval leridano, situado en la ladera de un cerro a la derecha del río Corb. Pertenece a la comarca del Urgell y está a 555 m. de altitud.

El auténtico atractivo de Guimerà es el laberinto de calles que van subiendo hacia la iglesia de Santa Maria o hacia la Torre del castillo, creando un original juego de formas arquitectónicas. Se pueden ver muchos arcos, calles cubiertas, escaleras,... todo muy bien conservado. 
Las calles de la parte baja del pueblo están cruzadas por pasos elevados , en forma de puente uniendo dos edificios, ya sea en galería cubierta o descubierta. Son pasos para comunicar casas que están a ambos lados de la calle. 
Las casas tienen salida a una calle por la entrada principal y a otra de nivel superior por las buhardillas. 
 




Los monumentos más destacados son:
La iglesia de Santa María, iniciada en el siglo XIV por Guerau Alemany de Cervelló. La fachada tiene una portada con cuatro arquivoltas góticas con arcos apuntados, donde se pueden ver los escudos de las familias Alemán y Rocabertí. Encima hay un ventanal de tipo ojival. En la parte izquierda hay adosado un campanario de torre cuadrado que en la parte superior tiene el escudo de la familia Castro-Pinós. La planta es en forma de cruz latina y termina en un ábside gótico pentagonal. En un ala del transepto hay una réplica de la obra más importante de Ramón de Mur, pintado entre 1402 y 1412 y pagado con limosnas del pueblo. 
La Torre de vigía del castillo, es el resto más significante del antiguo castillo, del que también queda un trozo de la muralla. Se ha convertido en el edificio más emblemático del pueblo. Fue construido en el siglo XI por los cristianos durante la Reconquista. En el año 1971 pasó a propiedad de la Diputación de Lérida, pero en los últimos siglos había sufrido un expolio bastante fuerte y hoy día no queda más que restos.

Segura y Vallfogona de Riucorb (Tarragona)

Segura es un pequeñísimo pueblo tarraconense, con tan solo 25 habitantes, en la Cuenca de Barberá. 
Paseamos por la calle mayor hasta la iglesia de Sta Mª Assumpta.
 




A 3 Km. está Vallfogona de Riucorblocalidad situada cerca del río Corb y en el límite con la comarca de Urgel, rodeada de bosques de pino y roble. 
En el siglo XI fue repoblada por los condes de Queralt, que en 1190 donaron el castillo de Vallfogona a la Orden del Temple, que lo mantuvieron hasta 1312. Después pasó a manos de los caballeros hospitalarios que en 1416 lo restauraron. 


 


La iglesia gótica de Santa María conserva su portalada románice. En 1385 el escultor Jordi de Déu realizó un retablo con escenas de la vida de la Virgen.


 


 
Uno de los personajes más famosos de la población fue Francesc Vicent García, el rector de Vallfogona, ordenado sacerdote en Vich en 1605. Autor poético de estilo humorístico, relacionado con poetas de la época como Lope de Vega y con el bandolero Rocaguinarda. 
Su economía crece debido a las aguas mineromedicinales que posee, explotadas en un balneario.

Un pueblo con armonía, Conesa

Conesa es un pueblo tarraconense de la Cuenca de Barberá, con tintes medievales, está amurallado y aún se conservan dos portales del siglo XIV. Paseando por sus calles podemos ver: El Barrio Judío, que se construyó a finales del siglo XIV. Aquí se establecieron 10 familias de judíos, concedidas por el rey Juan I, que trabajaban principalmente en el sector servicios. Para la población fue un privilegio disponer de estos artesanos: herrero, carpintero, apicultor, sastre, carnicero, zapatero, carbonero, tabernero, etc. 
A día de hoy, todavía existen casas que conservan sus nombres.
La iglesia gótica de Santa María fue construída en el s. XIV, aunque conserva una arcada románica. Sobre la portalada se encuentra una imagen de la Virgen en la que María aparece con dos ángeles. También se conserva una cruz de plata datada en el s. XV.  

La Plaza Mayor llama la atención por su forma irregular, estructurada de esta manera a mediados del siglo XIV, cuando Conesa ya era una villa (1260) y disponía del privilegio de organizar un mercado semanal los miércoles. La plaza porticada servía para situar los puestos en días de lluvia o mal tiempo. Alrededor de este espacio se encontraba la ferrería, el horno de pan (actual ayuntamiento) y la carnicería, el casal de los Montpaó y la iglesia de Santa María. Ahora también se encuentra el edificio del sindicato agrícola.
Ermita - hospital de San Antonio inicialmente erigida como iglesia, y utilizada, en épocas de pestes, como hospital ya que se hallaba fuera de la muralla.
La Font Vella, instalada en 1917 sobre una fuente inferior a la que se podía llegar bajando 12 escalones y en forma de gruta. Desde aquí el agua está canalizada hasta los lavaderos públicos.
Se conservan también dos cruces de término: la Creueta que se encuentra en el camino de Forés y la Creu está en el camino de Santa Coloma, que es del s. XIV y tiene una columna de 8 m. de altura. En ella aparecen los escudos de Cataluña y el de Santes Creus. Ca l'Escarola es un edificio residencial con una llamativa fachada modernista de 1920.
La principal actividad económica de la población es la agricultura, destacando los cultivos de trigo y cebada. También hay campos con almendros.

Forés, el mirador de la Cuenca de Barberá

Forés es un pueblo de 46 habitantes de la provincia de Tarragona, que se desarrolló alrededor del antiguo castillo del que sólo quedan algunos cimientos de los muros. 


 





Destaca la iglesia románica de San Miguel, construida entre los siglos XII y XIII, que tiene planta de cruz latina con crucero y bóveda blasonada. Se accede a través de dos puertas: la de la izquierda del crucero para las mujeres, con cuatro columnas a cada lado rematadas por capiteles bastante deteriorados, y el tímpano esculpido con representaciones de cruces y de anagramas. Y la de la fachada lateral para los hombres, mucho más sencilla y con una ventana sobre la puerta. El campanario octogonal es de estilo barroco. Está en obras desde el mes de noviembre pasado.
 
Los vecinos del pueblo decidieron que todas las casas conservarían una estética uniforme, utilizando la piedra natural en las fachadas, lo que da armonía al conjunto del municipio. Desde el mirador, en días claros, se ve perfectamente los Pirineos, Montserrat y el Montseny.