lunes, 14 de abril de 2014

La Laguna Negra de los Picos de Urbión



La Laguna Negra, es de origen glacial y está situada en la sierra de los Picos de Urbión, a 1.753m de altitud. Está rodeada por una alta pared de roca donde anidan las rapaces y el color negro de sus aguas no dejan adivinar el fondo lo que sugiere que este no exista y da lugar a multitud de leyendas. Según cuentan las leyendas, la laguna se comunica con el mar mediante cuevas y corrientes subterráneas. También dicen que hay un ser que vive en su fondo y que devora todo lo que cae en ella. La leyenda más extendida hace hincapié de la ausencia de fondo, es la que escribió Machado en 1912, La tierra de Alvargonzález. La realidad es que su profundidad máxima no supera los 8 m. Machado sitúa la historia trágica de un parricidio en estas tierras. En 1912 escribe la novela en prosa que versaría en abril de ese mismo año. Alvargonzález es asesinado por dos de sus tres hijos que tienen prisa para el cobro de la herencia. La Laguna Negra es el lugar que eligen para deshacerse del cadáver. El crimen lo paga un inocente que es condenado al garrote y la esposa del difunto, madre de los asesinos, muere de pena. Su avaricia tiene el pago que no esperan al dejar de producir la tierras. El hermano emigrado, a su regreso, compra parte de las tierras a sus otros hermanos y obtiene grandes cosechas. Los remordimientos corroen a los asesinos que acaban vendiendo lo que les queda y emigrando, al pasar cerca de la Laguna Negra, se pierden en la noche y acaban en su aguas.


Cerro de La Muela de Garray (Soria)


A tan solo 8 Km. de Soria está el pueblo de Garray.
En este cerro está el yacimiento arqueológico de Numancia, que nos ha aportado información sobre la vida y costumbres de los celtíberos (pueblos prerromanos celtas que habitaban la península Ibérica desde finales de la Edad de Hierro en el siglo XIII a.C. hasta la romanización de Hispania desde el siglo II aC al siglo I dC).

Ermita Santos Mártires

Portada del muro sur

Cerro de La Muela


En su ladera está la Ermita dedicada a los Santos Mártires Nereo, Aquileo, Pancracio y Domitila, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1994. Está fechada en el año 1231, restaurada. Sólo queda de la original la cabecera de sillería y la portada. La cabecera se articula en presbiterio rectangular y ábside de semitambor seccionado por dos columnas con capiteles de hojas y piñas y coronado por canecillos historiados con figuras de aves, cuadrúpedos, piñas, motivos geométricos, etc. donde destaca especialmente una bella águila de sabor silense. Los paños lisos sólo llevan aspilleras rodeadas por puntas de diamante. Hay que destacar un hecho que pocas veces observamos y es que la cabecera mantiene la cubierta original románica de lajas de piedra, en lugar de las más modernas tejas árabes. La portada del muro sur, a pesar de su sencillez, es equilibrada e interesante por su decoración. Se abre sobre el habitual cuerpo resaltado y un tejaroz con seis canecillos la protege de las inclemencias del tiempo. Tiene dos arquivoltas, la exterior de grueso baquetón y la interior decorada con semicírculos perlados secantes y banda de palmetas formando un zigzag. Lo más reseñable es la presencia de un tímpano con cinco grandes flores rosáceas de diferentes tamaños y número de pétalos, que por su disposición, pueden simbolizar al habitual Pantocrátor rodeado por el Tetramorfos. Una banda de arquillos que contienen en su intradós cabezas humanas festonea el conjunto. Las dos columnas tienen en sus capiteles animales fabulosos como arpías, de nuevo de lejana influencia silense. En el interior, el arco triunfal es ojival y se apoya sobre columnas con capiteles de bulbos. La bóveda del presbiterio es de medio cañón apuntada y de horno la del ábside. También son interesantes el altar y la pila bautismal de origen mozárabe o incluso visigodo. 

Soria, ciudad de poetas a orillas del Duero


Iglesia de Santo Domingo: Templo románico de finales del XII, en la actualidad Convento de Clarisas. La fachada, con arcos ciegos en los laterales, está presidida por un gran rosetón. La portada narra escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, mientras que los capiteles de las jambas presentan el Génesis; el tímpano un Pantocrátor y las cuatro arquivoltas los veinticuatro ancianos músicos del Apocalipsis, la Matanza de los Inocentes y el Nacimiento, Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Iglesia de San Juan de Rabanera: De estilo románico tardío y excelente factura, esta bella iglesia posee planta de cruz latina. Declarada Monumento Nacional, destaca su ábside, considerado por algunos estudiosos el de más bella disposición de la Península, con la peculiaridad de tener solo dos vanos, y la portada, procedente del templo de San Nicolás, hoy en ruinas. Su interesante interior alberga sendos Cristos, uno gótico y otro barroco.Claustro de San Juan de Duero: Construido entre los siglos XII y XIII, el antiguo Monasterio Hospitalario de San Juan de Jerusalén alberga uno de los claustros más singulares del arte Románico. La combinación de diferentes arquerías, así como la mezcla de estilos de esta construcción mudéjar con influencias sicilianas, hacen de él un espacio único. Es la única dependencia monacal que queda, su arquitectura tiene trazas románicas, arcos apuntados tendentes a la herradura, arcos que se entrelazan y otros secantes. Los chaflanes, con clara influencia árabe, están rematados con arcos califales. No mantiene la techumbre, lo que aún le otorga más originalidad. El interior del templo es una sola nave con bóveda de horno en el ábside y de cañón apuntado en el presbiterio. Delante de éste hay dos templetes, el de la derecha con cúpula piramidal y el de la izquierda con cúpula semiesférica y ambos con claras influencias orientales e interesantes capiteles con escenas bíblicas y seres fantásticos. Concatedral de San Pedro: de estilo gótico. Fue erigida en el siglo XVI sobre la anterior colegiata, y en el exterior destaca la portada sur, de estilo plateresco. El interior, de planta salón, consta de cinco naves con bóvedas estrelladas sobre grandes pilares, y alberga un interesante Retablo Mayor de Franscico del Río. Murallas: Tras el ataque de Sancho VII el Fuerte de Navarra a comienzos del XIII, la entonces villa de Soria comenzó a ser fortificada, reforzándose a finales de siglo por Sancho IV de Castilla. Con ocho puertas, un perímetro de más de cuatro kilómetros y casi cien hectáreas, fue construida en mampostería con sillares en las esquinas, siguiendo las cumbres de los cerros del Mirón y el Castillo. El general Durán ordenó su derribo en la Guerra de la Independencia, conservándose solo algunos tramos. Puente sobre el Duero: Aunque se desconoce la fecha de su construcción, este puente de ocho ojos hubo de ser construido próximo a la repoblación de la ciudad, cuando fue fortificada contra Aragón y Navarra en el S. XIII. Si bien en origen tendría estructura románica, con el tiempo sufriría numerosas modificaciones, siendo muy restaurado en el XVII y XVIII, y demolidas sus torres defensivas en el XIX. Paso obligado al ser uno de los pocos puentes del Duero hacia Aragón, cuantos los cruzaban habían de pagar el Pontazgo. Palacio de los Condes de Gómara: Joya de la arquitectura civil de Soria y actual Palacio de Justicia, el imponente edificio renacentista fue construido en el S. XVI. La fachada, que en su diseño original era aún mayor, consta de ventanales coronados por frontones herrerianos, además de la portada, con el escudo del propietario. La parte derecha muestra una galería corrida con 12 columnas toscanas, en tanto que las 24 del piso superior son jónicas. La torre es muy robusta, con planta cuadrada y grandes huecos. El interior conserva un patio, típicamente castellano, que articula el resto de las estancias. Plaza Mayor: Espacio antaño corazón de la ciudad, ahora sigue siendo el centro de la vida cultural, pero no es el centro geográfico de Soria. Conserva parte de la estructura típica de plaza castellana, rectangular y aportalada, al menos en parte. Entre sus edificios destacan el Palacio de la Audiencia, el palacio de los 12 Linajes y Ayuntamiento actual, la Casa del Común, el Arco del Cuerno, la iglesia de la Mayor y la Torre de Doña Urraca. Los Márgenes del Duero: Hace pocos años la ciudad volvió a mirar a su río, al que tanto le debía. Sus márgenes fueron arregladas y acondicionadas para su uso recreativo, apareciendo parques y columpios, instalaciones turísticas y hermosos paseos junto al Duero. Aguas arriba desde el puente medieval parte un camino jalonado de carteles didácticos, referentes a los aspectos medioambientales y culturales del río. Un poco más abajo, una isla entre dos brazos del Duero conocida como Soto Playa, forma un espacio especialmente atractivo en época otoñal. También nos ofrece un Museo del Agua, donde antaño elevaban este líquido hasta los depósitos del Castillo. Comienza aquí el largo paseo de San Saturio donde se alternan áreas recreativas, con edificaciones reseñables, como el puente de hierro, el Ecocentro, el antiguo lavadero de lanas y al final, en la orilla opuesta, San Saturio.